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A la hora de comprar una máquina, el comprador suele tener muy clara la función que debe realizar esa máquina y, en este aspecto, no suele haber demasiados problemas. En el actual entorno económico, la presión sobre los departamentos de compras de las empresas para conseguir precios bajos es en ocasiones tremendamente condicionante. Pero el precio no es el único parámetro importante a la hora de la compra, ya que, con independencia de la responsabilidad que pueda atañer al fabricante, cuando una vez instalada y en funcionamiento la máquina no cumple con la directiva 2006/42/CE, el comprador usuario se encuentra con un grave problema: su sistema de prevención de riesgos laborales cruje frente a una máquina que se ve que representa un peligro... y que ya está pagada.

Siendo el criterio comúnmente aceptado de que los usuarios profesionales no tienen derecho a desconocer las reglas del arte de su oficio, nuestra auditoría de las máquinas puede poner de manifiesto los posibles incumplimientos, a fin de resolverlos de la mejor manera posible: si aun es posible, reclamación al proveedor o, en el peor de los casos, si no hay más remedio, solución “interna”. Lo imprescindible es que toda la maquinaria cumpla la normativa a la que esté sujeta.

Pero además podemos ayudarle a que en el futuro ese problema no se repita (o que no se dé en el futuro si, aun mejor, nunca se ha dado). Para ello, podemos dar la orientación y formación adecuada y específica al departamento de compras en relación con lo que debe tener en cuenta cuando se plantee la compra de una máquina.

Un segundo problema, menos importante que el anterior pero que también conviene resolver, es la posibilidad de que la declaración CE de conformidad no sea correcta. Los incumplimientos “de papel” no hacen daño por sí mismos, pero pueden originar problemas con la inspección de trabajo.