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Confirme si su sustancia es inflamable y por tanto su instalación está afectada por ATEX con nuestros ensayos de explosividad de polvos.

Mientras que la información relativa a gases y vapores está normalmente disponible, los datos de explosividad de polvos no lo están habitualmente, y si lo están, su aplicabilidad a un material o proceso específico es cuestionable. Por ello es necesario en muchos casos caracterizar estos polvos para conocer sus propiedades y poder gestionar adecuadamente el riesgo.

Según la norma UNE-EN 1127-1: “Para los polvos, las tablas de datos de seguridad sólo se utilizan a título de orientación, porque los valores dependen de la repartición granulométrica y de la forma de las partículas, del contenido de humedad y de la presencia de aditivos, incluso en pequeñas concentraciones. Para una aplicación específica, se deberían ENSAYAR muestras del polvo presente en el aparato, y utilizar los datos obtenidos para la identificación del peligro”.

Con el fin de definir una base de seguridad adecuada para cualquier proceso industrial en el que potencialmente se puedan producir atmósferas explosivas por polvo, es necesario evaluar la combustibilidad del polvo, su potencial para formar nubes, su sensibilidad a la ignición ante toda la gama de fuentes de ignición que puedan existir, sus límites de explosión y la gravedad de su explosión.

DEKRA puede ayudarle a determinar estas propiedades de inflamabilidad relevantes para definir la seguridad de una instalación y para la elaboración del Documento de Protección Contra Explosiones conforme a los requisitos del RD 681/2003 mediante la realización de los siguientes ensayos, estableciendo una estrategia de ensayos adecuada a las riesgos de su planta y evitando ensayos innecesarios:

ENASAYOS ESPECÍFICOS PARA PROCESOS DE SECADO
Además de las características de explosividad de las nubes de polvo, en ocasiones también es necesaria la evaluación de la seguridad durante el almacenamiento a granel y durante el secado de los productos sólidos. Esta evaluación debería incluir datos obtenidos experimentalmente, con el fin de confirmar las propuestas de base de seguridad.

No es infrecuente que el polvo se procese a temperaturas elevadas y, a continuación, se almacene en cantidades muy grandes por períodos prolongados de tiempo. Si las características de estabilidad térmica de los materiales que se procesan y almacenan no son conocidas y evaluadas correctamente junto con las condiciones de proceso, es posible que se inicie un proceso exotérmico peligroso, debido a un auto-calentamiento o auto-reacción del producto sólido. Para ello puede ser necesario llevar otros tipos de ensayos:

Ensayos para detectar potenciales reacciones de descomposición
Estos ensayos utilizan una escala muy pequeña, con disponibilidad limitada de aire y sólo son aptos para el examen de reacciones de descomposición puras, o auto-reacciones. Los ensayos preliminares requieren la adopción de márgenes de seguridad considerables para la utilización de los resultados obtenidos.

Ensayos para detectar potenciales reacciones de oxidación
Los datos de estabilidad térmica de polvos se utilizan para determinar las temperaturas de funcionamiento seguras para aplicaciones de secado, o donde los polvos son sometidos a temperaturas elevadas. Uno o más de los siguientes ensayos se emplean generalmente cuando se están estudiando las reacciones de oxidación:

  • Ensayo celda de difusión (Difusión Cell, DCT): este ensayo se utiliza cuando los polvos son procesados o almacenados a granel, y los datos obtenidos son directamente aplicables hasta volúmenes de 1 m3
  • Ensayo celda aireada (Aerated Cell Test ACT): Este ensayo se utiliza específicamente para aplicaciones de secado de polvos, donde el aire precalentado es forzado a través del material. Un secadero de lecho fluido, o un secadero rotativo son buenos ejemplos en los que se podría aplicar el ACT.
  • Ensayo aire sobre capa (Air Over Layer AOL): Esta prueba consiste en examinar la estabilidad térmica de finas capas de polvo donde el aire está fácilmente disponible.

Se recomienda realizar muestreos iniciales para todos los métodos de ensayo anteriores, elevando la muestra de la temperatura ambiente a 400 ºC a un ritmo constante. Si la temperatura de inicio de oxidación estimada está cerca de la temperatura de secado, es decir, a menos de 50 °C, o es inferior a 200 ° C, pudieran ser necesarios más ensayos.

  • Secado o almacenamiento a gran escala: En determinadas circunstancias, por ejemplo cuando se procesan o almacenan grandes cantidades a granel, será necesario determinar las temperaturas de operación y la duración de almacenamiento aceptables. Estos valores se determinan mediante el ensayo isotérmico “de cestas”.

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